Cuando la fe es pequeña, basta con subir un paso más
La fe a veces es apenas un hilo, una chispa débil. Y, sin embargo, Dios solo pide un paso más. Un pequeño sí. Una oración sencilla. Una decisión humilde. Subir un paso más cuando la fe es pequeña no es heroísmo visible, es fidelidad escondida. Es seguir rezando aunque no se sienta nada. Es confiar aunque falten fuerzas. Es avanzar sin garantías. Y ese pequeño paso, que parece insignificante, es muchas veces el lugar donde Dios actúa con más poder. Porque la fe no se mide por la altura alcanzada, sino por el amor con que se da el siguiente paso
