El Camino de la Conversión
Subir al Monte Križevac es realizar un retiro en movimiento. A medida que los pies golpean las piedras afiladas y desgastadas por millones de peregrinos, el corazón comienza a despojarse de sus cargas. No es una excursión turística; es un Vía Crucis viviente donde cada estación invita a una reflexión profunda sobre nuestra propia vida a la luz de la Pasión de Cristo.
Subir el Križevac es dejar el mundo atrás para encontrarse con el Cielo.....
En la cima, erigida en 1933 para conmemorar los 1900 años de la Redención, la gran Cruz Blanca se alza como un faro de misericordia. Muchos peregrinos relatan que, al llegar a la cumbre, el cansancio físico desaparece para dar paso a una paz sobrenatural. Es allí, bajo el brazo de la Cruz, donde el mensaje de la Reina de la Paz resuena con más fuerza: «Vivan sus cruces con amor»
